Viernes, 17 de abril de 2009
Uno de los aspectos más importantes a considerar en nuestro trabajo de agentes de pastoral familiar es el referido a cómo realizamos, es decir, qué criterios, qué actitudes, qué postura asumimos en nuestro trabajo. Quisiéramos compartir algunas reflexiones, 

La Pedagogía de Jesús 

1. En el Evangelio, Jesucristo se ofrece a nosotros como maestro y modelo, (Jn 13, 13; 14,6). Se hace uno de nosotros y vive nuestra realidad. Sin embargo, la pedagogía de Jesús no se presenta como un sistema pedagógico completo y científico, sino como un proceso de salvación en la historia, la que está centrada totalmente en Cristo Jesús. 

2. La Pedagogía de Jesús, en cuanto a proceso de salvación tiene como primera característica el ser experiencial. Ser cristiano no significa vivir solo de doctrinas y conceptos valóricos, ser cristiano es vivir una experiencia fundamental, una experiencia de fe, una experiencia de amor que transforma la vida. “Señor ¿a quién podemos ir? Solo tu tienes palabras de vida eterna” (Jn 6, 68). Una experiencia que lleva a Pablo a exclamar “he quedado crucificado con Cristo, ya no soy yo quien vive: es Cristo quien vive en mi” (Gal 2, 19-20). Enseña desde la vida y para la vida. 

3. Segunda característica, es una pedagogía transformadora. Introduce en un proceso que nos enseña una nueva forma de mirar, nos da otra perspectiva, nos cambia el horizonte. Recibimos una nueva comprensión de la persona humana, de la creación, de la historia incluso de la misma Iglesia. Una nueva comprensión que nos lleva a sentir y a actuar según la lógica del Evangelio (Jn. 15, 13). 

4. Es una pedagogía inserta en una comunidad. Jesús llama a los apóstoles y va perfeccionando la fe de ellos con hechos y palabras. La primera señal milagrosa de Jesús, los apóstoles la viven juntos, es decir, en comunidad (Jn 2, 11-12); lo mismo ocurre cuando multiplica los panes (Jn 6, 1-15), camina sobre las aguas (Jn 6, 16-21) y en muchas otras señales (Jn 20, 30). Estos hechos van constituyendo a los apóstoles como testigos de Jesús hasta llegar a reconocerlo como el Señor Resucitado (Jn. 21, 1-14) y hasta la confirmación de Pedro (Jn 21, 15-19). 

5. Otro aspecto de la Pedagogía de Jesús es su coherencia testimonial. Jesús durante todo su ministerio, desde su encarnación hasta la cruz, fue coherente entre lo que dijo e hizo (Jn 10, 36-38). Actuó “sin alarde de su condición divina” (Fil. 2, 5-11); y asumió un estilo de vida pobre y sencillo (Mt. 8,20). 

6. La acción del Espíritu está presente durante todo el Evangelio. Jesús es acogedor y lo manifiesta con gestos de amistad hacia los apóstoles, en una cercanía capaz de llenar sus corazones. “Ya no los llamo siervos porque el siervo no sabe lo que hace su amo. Los llamo mis amigos porque les he dado a conocer todo lo que mi Padre me ha dicho” (Jn 15,15). 

7. El encuentro con Jesús personaliza e integra la vida. Centra su atención en aquel a quien se dirige o en aquellos que le buscan. Les escucha y les habla, se adapta a su realidad, los hace sentir únicos e irrepetibles. Los hace salir de sí mismos (Jn 21, 20); escruta los corazones y las intenciones (Jn 8, 40); es capaz de ponerse en el lugar del otro y sufrir con él (Jn 11, 35). Todas sus actitudes y gestos hacen experimentar a cada uno, de diversos modos, el amor de Dios. 


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Publicado por Julian1962 @ 10:23
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